Oía ayer la radio en el coche y la voz femenina que habló -no sé si era la ministra o quién era- dijo que el tiempo nos favorece porque con la elevación de las temperaturas el virus muere. Se refería a la vez a los dos tiempos, al climatológico y al temporal.

Hace mucho, unos treinta años, estudiaba yo esas cosas. Y recuerdo que se me explicó que los virus son citoparásitos obligatorios, es decir, sólo pueden actuar si tienen células para ello. La clasificación taxonómica era complicada, de ahí que los virus estaban en lugar aparte, eran los virus. Son estructuras que no se alimentan, sólo infectan células, sólo se replican, que es como decir que se reproducen. Y ésa es su actividad. Si no tienen donde actuar, se inactivan, simplemente. Pero morir... si ni siquiera se sabe definir su ser, es decir, cuál es el concepto de vida de ellos, no se puede decir que mueran. Lo correcto, además de lo cierto, es decir que se inactivan. Pensemos en el virus del Hérpes Zóster, por ejemplo: ¿está muerto cuando estamos fuertes y revive cuando estamos flojos para fastidiarnos los labios? ¿o está acantonado -aunque no en todas las personas-, esperando buenas condiciones para darnos el disgusto y afear nuestro rostro al activarse?

Por otra parte, la cuestión de que nos beneficia ir hacia la calor, según recuerdo de aquellos tiempos, parecía ser que una causa importante de que los virus influenza -los del resfriado común y la gripe, concretamente- nos fastidiaran más en épocas invernales era porque nos oreábamos menos, nos recluíamos en las casas, nos hacinábamos, por decirlo más a lo bestia. No se discutía que pudieran influir los rayos ultravioleta y la subida de temperaturas directamente, perjudicando la actividad viral, pero se sospechaba que, quizá, tenía más relevancia permanecer demasiado tiempo encerrados, sin ventilación suficiente. Y de hecho, encerradicos, y con la calefacción a tope, no pasamos frío. Sin embargo, padecemos la gripe o nos resfriamos. A ver si, de estar yo en lo cierto, el personal se entera y sale más al aire, pasea, corre, etc., el próximo invierno, bien abrigadicos, eso sí, por supuesto. Que a mi padre no hay quien le convenza de que las pasará mejor si sale a caminar todos los días, en lugar de acobardarse en casa a cal y canto.

Sea la porcina o la que sea, la gripe que vaya viniendo